¿A vosotros no os pasa que estáis hablando con alguien y de repente os dais cuenta de que no podéis mirarle a ambos ojos al tiempo? A mi sí, y es algo preocupante. Afecta a mi capacidad de atención. Sobre todo porque es algo que tiende a ocurrir en esos momentos delicados en los que un profesor/tutor de prácticas/encargado de Aldeasa te está hablando a ti exclusivamente de algo que tienes que escuchar/entender/memorizar. Y cuando estás ahí, mirándole a la cara, totalmente concentrado, te das cuenta de que eres incapaz de mirarle a los dos ojos a la vez. Ahí es cuando toda tu atención pasa a concentrarse en tu intento por mirarle a ambos ojos para que no se de cuenta de que le estás mirando sólo a uno. Para cuando dejas de intentarlo la otra persona ya ha dejado de hablar y espera una respuesta, a lo que tu sólo puedes decir: “Sí, desde luego, toda la razón, me ha gustado sobre todo el final, no me esperaba para nada ese vuelco en la vida del protagonista”.

Felipe