Hace unos años mi hermana y yo descubrimos que llevabamos toda la vida compartiendo un problema de percepción visual que nunca nos habiamos comentado la una a la otra. El problema residía en esta señal:

ruso

Su nombre oficial es el de señal de advertencia de peligro por pavimento deslizante o algo así. El extraoficial, “Señal del niño ruso”, que deriva directamente de nuestro problema de percepción. Porque desde pequeñas ambas veíamos en esta señal a un niño ruso en lugar de un coche y dos líneas de deslizamiento (que ahora que me fijo es imposible que las ruedas hayan seguido ese camino) . Pero a ninguna se nos ocurrió comentárselo a la otra. Y con el tiempo hemos descubierto que hay bastante más gente a la que le ocurre lo mismo.

No digo que los niños rusos se distingan del resto de niños del mundo por parecer coches medio volcados apoyados sobre dos líneas curvas. Así que para entendernos y que pueda ser visualizado con claridad daré dos claves:

  1. El niño aparece de perfil, y sólo se le ve cabeza y cuello, un poco rollo Linus, el amigo de la mantita de Charlie Brown.
  2. El coche es un gorro de estos típicos rusos. Con pelito, orejeras incorporadas y tal.

Así que tenemos que:

suma2

El parecido es espectacular, ¿no?

Siempre he pensado que a los diseñadores de esta señal les debió invadir el espíritu de Escher cuando se pusieron al tema. Aunque realmente el tema de las señales de tráfico es bastante controvertido. ¿Quién no se ha imaginado ante la señal de “¡Peligro!¡Bandas sonoras en la calzada!” cds de “Titanic” y “El guardaespaldas” desparramados por la carretera? Me entran tentaciones de dejarlo todo para ponerme a diseñar señales de tráfico.