1. Alfred Hitchcock vs Bill Cosby: ¿Quién era quien? ¿Quién podía saberlo? ¿Qué importaba que uno fuera blanco y el otro negro? La confusión derivaba de que para mi los títulos de sus series eran el mismo, sólo cambiaba el nombre del protagonista. “El show de Bill Cosby” y “La hora de Alfred Hitchcock”. ¿Qué no se parecen? Lo sé, yo tampoco lo entiendo. Pero es la historia favorita de mi hermana.
  2. Tio Javier vs tio Fernando: Repito, ¿quién es quien? ¿Qué importa que sean los hermanos de mi madre a quien llevo viendo varias veces al año desde que nací? Hace unos años desarrollé una técnica para no confundir sus nombres gracias a la cual las cosas parecen más claras ahora. Aunque a veces sigo dudando. Es como el tema de recordar cuál es la derecha y la izquierda, el Este y el Oeste, lo vertical y lo horizontal. ¿Alguien sabe si este tipo de confusión se debe a daños en alguna parte del cerebro? De pequeña me dejé la cabeza en un bloque de cemento, ¿podría ser el motivo?
  3. Entrevista con el vambiro: esta confusión es un poco de relleno, porque está claro que todos tenemos estas confusiones absurdas de pequeños. Porque no, ni sigo diciendo vambiro ni pargulitos. Aunque de pargulitos me costó deshacerme unos cuantos años más que de vambiro.
  4. Jaén capital de Extremadura: No sé qué me llevó a pensar esto, pero ni con las clases de geografía salía de mi error. Es de esas veces en que te empeñas en que algo es así y aunque tu profesor de esté diciendo “Jaén capital de Jaén” tu seguirás escuchando “Jaén capital de Extremadura”.
  5. Y después del 19 llega el 90: Porque el 20 y el 90 suenan prácticamente igual ¿no?. Menos mal que mi madre consiguió convencerme de que no era así. Si no ahora mismo tendría 94 años y no habría hecho nada en la vida.

¿Qué sólo hay cinco cuando dije Top Ten? Lo sé, pero Top Ten sonaba mejor que Top Five, y ya es humillarse demasiado por el hecho de tener que escribir una entrada.